¿Qué son los implantes dentales?
Un implante dental es una pequeña pieza de titanio de grado médico, con forma de tornillo, que se inserta en el hueso maxilar o mandibular justo donde antes existía la raíz de un diente natural. Este tornillo actúa como una raíz artificial: se fusiona con el hueso mediante un proceso biológico llamado osteointegración y proporciona una base sólida y estable sobre la que se asienta una corona, un puente o una prótesis completa.
El titanio de alta pureza es un material biocompatible: tu organismo lo acepta sin generar rechazo ni reacciones alérgicas. Es el mismo tipo de aleación que se emplea en prótesis ortopédicas de cadera y rodilla. Una vez integrado, el implante pasa a formar parte de tu estructura ósea y, con los cuidados apropiados, puede acompañarte durante décadas o incluso el resto de tu vida.
A diferencia de los puentes convencionales, los implantes no necesitan tallar ni desgastar los dientes vecinos para sostenerse. Cada implante trabaja de forma independiente, lo que protege la salud de las piezas adyacentes y preserva el volumen de tu hueso, evitando la pérdida ósea que ocurre naturalmente cuando falta un diente.