¿Qué es la endodoncia?
La endodoncia — conocida popularmente como "tratamiento de conducto" o "matar el nervio" — es el procedimiento que nos permite salvar un diente cuando su pulpa dental se encuentra infectada, severamente inflamada o necrótica (muerta). La pulpa es el tejido blando ubicado en el centro del diente: alberga nervios, vasos sanguíneos y tejido conectivo que fueron esenciales para el desarrollo y nutrición de la pieza dental.
Cuando la pulpa sufre un daño irreversible — por una caries profunda que avanzó sin tratamiento, un traumatismo, una fractura dental o restauraciones repetidas — se desencadena una inflamación intensa denominada pulpitis irreversible. Sin intervención oportuna, la infección progresa hacia la raíz, puede formar un absceso periapical (acumulación de pus en la punta de la raíz) y terminar destruyendo el hueso de soporte, poniendo en riesgo no solo ese diente sino también las piezas vecinas.
El tratamiento consiste en acceder al interior del diente, retirar completamente la pulpa dañada, desinfectar y conformar los conductos radiculares con instrumentación rotatoria de níquel-titanio, y sellarlos de manera hermética para impedir cualquier reinfección. Tras la endodoncia, el diente pierde su sensibilidad nerviosa pero conserva plenamente su función masticatoria — solo requiere una corona protectora para seguir sirviéndote con normalidad durante muchos años, incluso décadas.